
Seguramente te preguntarás, “pero ¿qué es eso?”. Muy sencillo, los perros denominados “Agility” son una modalidad canina de agilidad, criados para deleitar a los espectadores con unos refinados modales perrunos.
La fuente de inspiración es el jumping hípico y el perro, sin correas ni collares, atraviesa toda una serie de obstáculos en un circuito oficial mejorando estrategias y mostrando la maestría de su conductor.
El conductor puede emplear señales acústicas y visuales para guiar al perro, tratando de hacerlo de manera clara y exacta porque los jurados también valorarán su labor.
No es necesario que el perro en cuestión sea de una raza concreta, ni de un tamaño determinado, sólo es preciso que no tengan enfermedades o defectos físicos que les impidan realizar las piruetas y acrobacias necesarias.
Los perros de 15 meses en adelante son los que pueden participar en las pruebas “Agility”. Aquellos canes que vivan en zonas urbanas, en las que no tienen oportunidad de correr, saltar y “desahogarse” son los más indicados para estas competiciones.