
Conoce una de las alteraciones más habituales de nuestras mascotas perrunas para saber cómo prevenirla y qué hacer cuando nos encontramos ante esta situación.
La criptorquidia canina consiste en la ausencia de uno o más testículos de la bolsa escrotal. Dichos testículos se encuentran en la zona abdominal, el canal inguinal o incluso a nivel subcutáneo en el área de la ingle.
Afecta a un 13% de los perros durante el desarrollo sexual del macho. Los testículos del can macho han de estar en la bolsa escrotal a las 8 semanas de vida.
Se puede prevenir cruzando selectivamente a los padres, para evitar que se transmita el defecto, puesto que es hereditario. A pesar de ello, no es garantía absoluta.
Se trata con la extirpación de al menos el testículo no descendido. Es aconsejable la esterilización del macho para evitar problemas en su progenie.