
Los gatos son unos animales muy limpios que pasan varias horas del día lamiéndose el pelaje para mantenerlo radiante. Sin embargo, esto hace que se formen cúmulos de pelo de forma esférica en tracto digestivo conocidos como bezoares, tricobezoares o pilobezoares.
En los gatos estas bolas de pelo pueden llegar a ser un cuerpo extraño en el aparato digestivo que en ocasiones deriva en patologías.
Cuando los mininos se lamen el pelaje diariamente, su lengua rugosa arrastra los pelos muertos, que se mezclan con los posibles restos de comida presenten en la boca. Esta mezcolanza forma unas bolas de pelo en el estómago que se pueden localizar a nivel gástrico y que provocan un gran malestar a nuestras mascotas. Si son pequeñas se expulsarán fácilmente, pero si llegan al píloro y se digieren en el intestino delgado la situación puede complicarse.
El resultado puede derivar en la pérdida del apetito por un malestar intestinal o una disfunción del aparato digestivo llegando a una oclusión intestinal que debe ser intervenida quirúrgicamente. De lo contrario el gato podría morir.
Algunos productos a base de malta facilitan el tránsito intestinal y permiten la eliminación de las bolas de pelo. La levadura de cerveza y el aceite de hígado de bacalao combinados con la comida o suministrados directamente sobre la boca del animal ayudan a eliminarlas de forma natural.
Para evitarlo lo más adecuado es cepillar frecuentemente el pelaje del gato, al menos una vez al día en las razas de pelo largo. Este cepillado debe hacerse suavemente en todo el cuerpo del minino con cepillos especiales para estas funciones. Además, este momento de contacto con el animal permite mejorar la relación dueño-mascota.