
La Guardia Civil ha detenido a 12 personas y ha imputado a una más por llevar a cabo cacerías furtivas en varios puntos de España.
La Operación "BAMBI", como así se denominaba, se desarrolló en Madrid, Toledo y Salamanca. Los detenidos han sido acusados de delitos de Asociación Ilícita, delitos contra la protección de la Flora y la Fauna y de tenencia ilícita de armas de fuego prohibidas. Ya tenían antecedentes por delitos similares.
Las investigaciones comenzaron a finales de 2007 por agentes del SEPRONA (Servicio de Protección de la Naturaleza) de Madrid. Se sospechaba sobre la posible existencias de un grupo organizado experto en la caza furtiva de especies no cinegéticas, cinegéticas y en peligro de extinción. Su actividad se desarrollaba en todo el territorio nacional y muy especialmente en resevas naturales.
A raíz de la investigación, la Guardia Civil pudo constatar que el grupo se distribuía por varias comunidades y que se reunía de forma puntual para practicar ilegalmente esté deporte.