
Cuando las temporadas de caza acaban, empieza el principio del fin de muchos galgos. Muchos de los dueños optan por deshacerse de estos animales como si de un arma estropeada se tratase.
Los medios de comunicación denuncian varios casos de perros ahorcados y abandonados en distintos parajes. Sin embargo, cabría preguntarse si es suficiente lo que hacen. Es una noticia muy alarmante el hecho de que siga habiendo casos y que las medidas que se toman sean insuficientes.
No sólo es cómo acaban con la vida de estos canes, sino cómo los tratan en vida. No los alimentan correctamente, no los atienden los veterinarios, no los lavan ni alojan en unas condiciones adecuadas.
Es hora de plantearse qué se debería hacer aquí en España, que es donde son más precarias las medidas. En países como Francia o Alemania cuidan con más atención a sus galgos, e incluso adoptan los que aquí son tan despreciados por algunas personas.